Sabemos que una buena alimentación es fundamental para gozar de un excelente estado de salud (¡y de ánimo!) que nos permita realizar todas nuestras actividades de la manera más óptima posible.

Sin embargo, el acelerado ritmo de vida que llevamos, las distancias que debemos recorrer en las grandes ciudades, la carga laboral e incluso la influencia de aquellos quienes nos rodean, pueden sabotear nuestros planes de llevar un estilo de alimentación más saludable.

Esto aunado a la falta de actividad física, los altos niveles de estrés a los que nos vemos sometidos y algunas condiciones genéticas, pueden hacer que desarrollemos problemas de salud física como obesidad, hipertensión, diabetes, etc.

Sabemos que no siempre es fácil cuidarnos, pero el primer paso hacia una vida más saludable inicia al cambiar nuestros hábitos alimenticios, es por eso que en esta ocasión compartimos 10 consejos que harán esta transición más fácil.

  1. Desayuna: Estudios demuestran que las personas que desayunan antes de salir de casa tienen un peso saludable y un menor riesgo de padecer enfermedades, ya que es considerado el alimento más importante del día, ya que ayuda a acelerar el metabolismo y a controlar el número de calorías que se consumen a lo largo del día. Opta por incluir alimentos ricos en proteína como el huevo, jamón, leche o yogur: te darán una sensación de saciedad el resto de la mañana, y te ayudarán a sentirte más despierto y alerta para tus ocupaciones matutinas.
  2. Haz colación: Comer entre comidas ayuda a controlar la ansiedad y mantiene a tu organismo trabajando para evitar que pases hambre entre comidas. Lo ideal es hacer una colación a media mañana y otra a media tarde que no excedan las 100 o 200 calorías. Elige frutas, yogur bajo en grasa, galletas integrales, barras de cereal, y nueces o cacahuates con poca sal.
  3. Toma agua: Tendemos a confundir la sed o la ansiedad con hambre. El agua, además de ser vital para el funcionamiento de tu cuerpo, ayuda a eliminar las toxinas de tu organismo. Consume al menos 2 litros de agua al día.
  4. Lleva tu propia comida a la oficina: Elige llevar tu comida a la oficina por lo menos 3 días a la semana y date permiso de comer fuera el resto de los días, sólo recuerda no excederte. La comida casera es la mejor elección, ya que te permite controlar tus porciones, consumir menos grasa y sal, y ahorrar.
  5. Incluye proteína: Las proteínas son los alimentos que nos hacen sentir saciados, por lo que no sufrirás de un ataque de hambre a media tarde. Procura incluir carnes magras e intenta prepararlos con poca grasa: a la plancha, a la parrilla, en el horno, asados o al vapor.
  6. Elige bien tus carbohidratos: Los carbohidratos son nuestra principal fuente de energía, pero abusar de ellos puede resultar en un aumento de peso. Elige harinas altas en fibra, arroz integral, tortillas de maíz, leguminosas, elote y papa con cáscara, y trata de limitar o eliminar de tu consumo otros carbohidratos como dulces, galletas y panes con mucho azúcar, y refrescos.
  7. Al comer fuera: Elige porciones adecuadas y balanceadas. Opta por llenar tu plato con más proteína y vegetales, y evita o limita las frituras o alimentos preparados con mucha grasa. Para beber puedes elegir bebidas bajas en azúcar o agua natural.
  8. Evita tentaciones: Si tienes algún dulce o frituras en la oficina, no tienes por qué comértelo en ese momento. Divídelo en varias porciones y consúmelo en el transcurso de varios días, o compártelo con tus compañeros.
  9. Controla la ansiedad: Ten a la mano una taza para prepararte un té relajante, te ayudará a calmar la ansiedad.
  10. Ejercítate: Realizar cualquier tipo de actividad física al menos 30 minutos al día te ayudará a quemar las calorías que no hayas consumido. Opta por elegir actividades como correr, hacer bicicleta o nadar.

Estos fueron varios de los puntos que se tocaron durante la plática de nutrición que tuvimos en nuestras instalaciones el pasado día 25 de julio, ya que en Grupo Axerta nos preocupamos por mantener y fomentar un estilo de vida saludable entre nuestros colaboradores, cuidando la salud desde la base: una alimentación balanceada y adecuada.